Espiritualidad y ecología

Por Carlos Valeiro


Progresar en el nivel de conciencia, implica no solo conectarse con Dios y percibir acabadamente cual es nuestra misión personal, sino que el recorrido de este sendero, también debería incluir el darse cuenta acerca de la importancia del cuidado que debemos dispensarle a todos los elementos de la naturaleza que conforman nuestro planeta.

Sin dudas, el ejercicio de la espiritualidad nos permite alcanzar nuestro equilibrio personal y, lograr esta condición,  resulta esencial para poder tener claridad de pensamiento y de acción frente a los desafíos de nuestra vida.

Pero, alineado con este tipo de posicionamiento vital, muchas de las personas que se han elevado por encima de los pensamientos rutinarios y cotidianos, perciben que, lograr una relación armónica con el mundo que las rodea, forma parte de plan divino y de la comprensión que todos deberíamos alcanzar como entendimiento profundo.

Es por ello, que debemos cuidar de todo aquello que nos fuera otorgado por Espíritu y también propender, con acciones concretas, a que la naturaleza mantenga e incremente su máximo esplendor.

La mente humana y la ciencia deberían estar al servicio de mejorar la obra creadora y, por lo tanto, cuidarse de introducir elementos perturbadores y, mucho menos, aquellos que fomenten la destrucción, en cualquiera de los ámbitos.

Todavía no se ha ponderado adecuadamente el daño que se ha producido en los mares, los ríos, en los bosques, en la selva, en la tierra, como producto de la acción irresponsable, por falta de conciencia, o en la mala intención de los que quieren lograr una alta rentabilidad en sus negocios, sin importarles las consecuencias.

Uno de los ejemplos más dramáticos radica en la ruptura sistemática en la cadena molecular del agua. Esto no solo tiene un impacto ecológico visible, generando una contaminación que afecta nuestra salud concreta, sino que además, aún cuando se intente remediar esta situación mediante la purificación y potabilización, este es un proceso que finalmente no se verifica porque el elemento esencial ha quedado deteriorado intrínsecamente, y vibracionalmente afectado.

Esta situación repercute en los seres humanos, en tanto el agua que consumimos en la mayoría de los grandes centros urbanos contiene vibraciones extremadamente bajas con relación a nuestras necesidades, afectando nuestros órganos, nuestra salud general y, dificultando nuestras posibilidades de desarrollo como almas.

Así como sucede con el agua, esto también se verifica en la tierra a la que se arrojan los residuos, fertilizantes y agroquímicos, insecticidas y desechos industriales, que afectan el cuerpo y las vibraciones de nuestro planeta y, concretamente, de los lugares donde desarrollamos nuestras vidas.

Así como muchas veces mencionamos que, para nuestras almas, el cuerpo es nuestro vehículo y tenemos que cuidarlo, el planeta es nuestro hogar transitorio, y debemos hacer de este un “templo”. Son, estas, las preciosas herramientas que nos permiten ensayar nuestras conductas y prepararnos para crecer de un modo multidimensional (Mental, emocional, social y espiritualmente).

 

2 respuestas a Espiritualidad y ecología

  1. MARTA dijo:

    me gustaria saber si Ud, da conferencias gratuitas en capital federal ó solo por via enternet

  2. Hola Marta!! Gracias por tu participación y tu interés.
    Por el momento seguiré escribiendo editoriales en internet. No descarto que en el último trimestre del año dicte alguna charla sobre este temática en el Centro Infinite.
    Te mantendremos al tanto por este medio.

    Un abrazo de luz
    Carlos

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