Por Carlos Valeiro
La palabra “cielo” admite muchas interpretaciones. Desde la definición más concreta y literal de aquello que observamos los terrestres cada vez que levantamos nuestra mirada, en un ambiente externo, hasta la connotación de “lo máximo”, como cuando decimos “es como tocar el cielo con las manos”, o todas las significaciones inherentes a lo religioso y espiritual.
Llamativamente, en el mundo de lo físico es allí donde encontramos al sol, por la tanto el cielo es el lugar de donde proviene la energía del universo, el calor, la luz y una de las fuentes más importantes de la vida misma.
Muchos de los trabajadores espirituales nos referimos a este tema como “El reino de los cielos” (para abreviar RdlC), haciendo de este un concepto amplio y multifacético.
Todas las religiones tienen su idea particular respecto del RdlC y, en todos los casos, estas interpretaciones están abundantemente explicadas en cada uno de los libros sagrados que recopilan sus conocimientos y les dan sustento.
Para algunas de ellas solo existe Dios y no hay otras jerarquías, para otras existen los ángeles, los arcángeles, entre otros seres de Luz que moran, por decirlo de algún modo, en el RdlC.
Respeto profundamente a todas las religiones y creo que, cada una de ellas, han hecho un aporte importantísimo en el esclarecimiento de nuestro vínculo espiritual con el Creador y han generado valiosísimas enseñanzas vehiculizadas por los distintos conceptos y las oraciones que dejaron a través de la historia.
Desde mi humilde punto de vista, todas las religiones tienen una dificultad asociada con el hecho de que los saberes transmitidos por sus creadores fueron tomados e interpretados por sus seguidores y, partir de allí, se instaló un Dogma, que luego fue continuado y repetido por siglos y siglos, obligando a sus seguidores a adherir, en lugar de enriquecer los conocimientos heredados, produciendo una suerte de rigidización poco conveniente.
Las investigaciones de muchos pensadores espirituales y metafísicos, como así también, la información a la que nosotros tenemos acceso, nos indican que el Reino de los Cielos está constituido por infinita cantidad de almas que se agrupan en distintos niveles regidos por el nivel de conciencia alcanzado por cada una de ellas.
Salvando las distancias, y solo con fines didácticas, en Terapia de Respuesta Espiritual, lo imaginamos como si fuera un enorme edificio de oficinas y, en cada uno de los pisos, se realizan funciones diferentes, muchas veces con fines específicos.
Esto quiere decir que, habrá quienes se ocuparán de cuidar y guiar a otras almas, otros tendrán la misión de recibirlas cuando desencarnen y acompañarlas cuando hagan la revisión de sus vidas, otros estarán encargados vigilancia de los sistemas planetarios, otros en la creación de nuevos universos y planetas, otros de las normas que rigen en los distintos mundos, para nombrar solo algunos de los innumerables trabajos con los que pueden contribuir.
La Tierra es una escuela. Llegamos a este mundo para aprender de nuestros desafíos cotidianos, conectarnos con nuestra verdadera misión y volver a la fuente infinita del Amor, o sea el RdlC. Allí continuamos nuestro aprendizaje de la mano de nuestros guías y maestros y nos preparamos para poder ejercer el rol de ayuda a otras almas.
Todo está preparado, todo forma parte del plan.


Hola Carlos: en esta editorial vos decis que llegamos a este mundo para conectarnos con nuestra misión, ¿como saber cual es esa misión?
Hola María! Gracias por conectarte!
La respuesta a tu pregunta tiene varias abordajes: Todos tenemos una misión para esta encarnación en particular, y está relacionada con la resolución de algunos desafíos y la remoción de algunos bloqueos que no nos permiten vislumbrar los temas esenciales de nuestra existencia.
Por otro lado, hay una misión que nos pertenece a todas las almas encarnadas, sobre la que no caben dudas y es: vivir para, con y en el amor.
En las sesiones de Terapia de Respuesta Espiritual, uno de los temas que se trabaja es hacer una investigación respecto de los Temas y Retos para esta encarnación, como así también cuales son las Cualidades de Alma con las que contamos para alcanzar nuestra misión.
En amor y luz
Carlos